El Reino de Dios (I)

"Y en aquellos días aparece Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y diciendo: 'Arrepentíos, pues ya está cerca el reino de los cielos.' (...) Yo os bautizo mediante agua para el arrepentimiento, pero quien viene tras de mí es más poderoso, cuyas sandalias no soy capaz de llevarle; él os bautizará mediante Espíritu santo y fuego; en su mano está el bieldo y dejará limpia la era y reunirá el trigo en su granero, pero la paja la quemará en un fuego inextinguible." (Mt 3,1.11-12)

 

'Tríptico de Módena' (fragmento), obra del pintor barroco conocido como El Greco (1567). Bajo el auspicio de tres ángeles de figura y rostros femeninos, un Jesús en actitud de recogimiento recibe el bautizo de manos del Bautista, representado como de costumbre con el palo en forma de cruz, un anacronismo. El espíritu santo, que se revela como una paloma, parece llevar tras de sí el fuego: "espíritu santo y fuego". (Galleria Estense, Módena, Italia).

 

       Como matiz previo, indicaremos que tanto Jesús como Juan el Bautista utilizarían la expresión ‘Reino de los Cielos’, y no ‘Reino de Dios’, por la prohibición de utilizar el nombre de Dios en vano, según rezaba el tercer mandamiento. Dicho esto, el Reino de Dios es la esencia de la predicación de Jesús desde su inicio, pero este es también el mensaje del Bautista, siendo el bautismo por el perdón de los pecados un medio para la entrada al Reino, pero no el fin en sí. Juan hablaba de un futuro bautizo hecho en “Espíritu Santo y fuego” y que puede ser una alusión a los momentos finales previos al Gran Juicio. Jesús adoptó el concepto Reino de Dios de Juan, de quien ya dijimos en otro post que fue su maestro.

 

       Ahora bien, Jesús no explica nunca qué es el reino de Dios, solo ofrece bellas comparaciones (será como una red de pesca, como un tesoro escondido, un grano de mostaza que crece, un banquete…). Esto puede parecer paradójico, pero probablemente es así porque en el colectivo judío del s.I, tal expresión era bien conocida y no necesitaba aclaración. (Del mismo modo que hoy podríamos estar hablando de conceptos como whatsap, 3D,… sin necesidad de definir que son). Por eso y para aproximarse a este concepto, es necesario analizar los textos de la época, que pueden agruparse, simplificando mucho (*), en dos:

 

      1. El Antiguo Testamento:

 

      La expresión ‘Reino de Dios’ aparece una única vez en la Biblia de los LXX (Sabiduría 10,10, que es un libro deuterocanónico), pero no en la Biblia hebrea (aunque aparece ‘Reino de Yahvé’ en 1 Cr 28,5; 2 Cr 13,8, pero haciendo referencia al reino de Israel). Sin embargo, los profetas sí hablan a menudo del ‘día de Yahvé’ (el primero en hacerlo fue Amós, s.VIII a.e.c.). Ese sería el día, precedido de cataclismos, en que Dios actuaría sobre la tierra, juzgando a los hombres, castigando a los impíos y recompensando a los piadosos. Para los seleccionados, la enfermedad ya no tendría lugar, y se viviría en una especie de restauración feliz de la vida en el Edén anterior al pecado original. Existía la creencia que Yahvé establecería una nueva alianza con estos sobrevivientes, que se reagruparían desde los distintos lugares (se suponía que miembros dispersos de las 12 tribus de Israel se reencontrarían), y se regirían por la Ley de Dios. Jesús también lo creería, y da fe de ello su elección del grupo de ‘los Doce’, así como su orden “con seguridad os digo que vosotros los que me seguisteis, en la resurrección, cuando se siente el Hijo del hombre sobre su trono de gloria, os sentaréis vosotros sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mt 19,28; Lc 22,29-30). Jesús es pues, un profeta de la restauración de Israel.

 

Las 12 tribus de Israel en la época del Antiguo Testamento. Las tribus de Zabulon y Neftalí ocupan Galilea.

       2. Los apócrifos del Antiguo Testamento: En ellos la expresión citada es recurrente, especialmente en los apocalípticos. En estos se indica que los beneficiarios del reino de Dios serán los judíos piadosos, aunque en algunos de ellos se incluya también a los paganos justos.

 

(*) La expresión ‘Reino de Dios’ se lee pocas veces en los targumim (transcripciones arameas de la Biblia hebrea) y en Filón de Alejandría, y es excepcional en Qumrán. Por su parte, el Apocalipsis de Juan mantiene una versión mucho más detallada del fin del mundo, pero es un documento posterior a los evangelios sinópticos, aunque pueda recoger elementos más antiguos (por ejemplo, la nueva Jerusalén que descendería del cielo).

       Así pues, ¿qué pudo entender Jesús –y el público al que se dirigía–, cuando hablaba del Reino de Dios?

       Su ideal del Reino no pudo ser una novedad, pues no tuvo necesidad de explicarlo, sino que utilizó lo que su gente ya creía de forma general en el s.I. Ello da a entender que el Reino describe la venida de Dios, en el marco de la Alianza, tal y como lo consignaban los profetas (el día de Yahvé: Isaías 13,6; Ezequiel 13,5; Joel 1,1ss,…), para reinar sobre Israel. Es decir, la liberación del pueblo judío y su gobierno estricto siguiendo las leyes de Dios. (Es obvio, pues, que el poder de Roma sería destruido). Un mesías lideraría ese cambio, pero con la actuación presente de Dios. (Dejaremos para otro post el concepto de mesías, para no complicarlo más).

 

'El juicio final' (1537-41), obra de Michelangelo Buonarroti. Jesús (centro-arriba) separa justos de condenados (abajo) (Ábside de la Capilla Sixtina, Vaticano, Roma).

       Para Juan y Jesús, el juicio de Dios era inminente y la gente debía prepararse cambiando su forma de vida, pero Jesús decidió salir a predicar –no se contentó solo con bautizar–, y su predicación contiene una ética que él consideró que sería la que prevalecería en el Reino futuro. De hecho, Jesús parece más interesado en la actitud y la conducta del hombre respecto al reino que no en la esencia o estructura de este. Pero Jesús propuso sus ideas éticas no para crear una sociedad justa y feliz buscando un cambio social como fin en sí mismo, sino para favorecer la pronta llegada del Reino de Dios. Para Jesús, este Reino llegaría con un juez cósmico – el Hijo del hombre –, que derrocará al mal y las fuerzas opresoras de este mundo. Aquellos (judíos) que no se hayan convertido serán condenados, como puede verse en la parábola del deudor sin corazón (Mt 18,23-35) o la del rico insensato (Lc 12,16-21), o bien en sus maldiciones a aquellas ciudades que no le escuchan.

 

'El paraíso' (1588), obra monumental del pintor veneciano conocido como Tintoretto, uno de los últimos pintores del Renacimiento, que ya marca la transición al barroco. En el centro superior de la imagen, Cristo corona a su madre, María.  (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, donde fue recientemente restaurado).

 

            La soteriología – que estudia la naturaleza de la salvación, es decir, como esta se produciría –, de Jesús posee una visión apocalíptica y ello puede verse, en líneas generales, en el llamado pequeño apocalipsis de Marcos (Marcos 13), aunque sea un texto complejo porque incluye pasajes probablemente propios del Jesús histórico y otros no. Ahí se dejan entrever grandes cataclismos y fenómenos sobrenaturales, que sucederían instantes antes de la llegada del enviado de Dios, el Hijo de hombre –que no es Jesús ni Jesús resucitado como pretende el cristianismo primitivo en general, sino el enigmático personaje de Daniel 7,13–, con su séquito de ángeles. Probablemente, todos los muertos resucitarían entonces, pero aquellos impíos que no hubieran escuchado el mensaje que Jesús había predicado en la tierra, serían condenados (Mt 11,20-24 y Lc 10,13-16, en un texto que pertenece a la fuente Q, muy primitiva), y echados luego por los ángeles al fuego eterno, donde se producirá el conocido “llanto y crujir de dientes” (Mt 13,49-50). Como Juan el Bautista, a cuyo círculo había pertenecido, Jesús esperaba un ‘fin’ inminente y contaba con el juicio de Dios como parte integrante de este fin… Jesús utiliza el material apocalíptico y el anuncio del juicio para calificar su tiempo actual como tiempo de decisión.

 

            En relación al Reino de Dios existen, por lo menos, dos elementos a debate entre los estudiosos: ¿el Reino de Dios se produciría en el presente (ya con la predicación de Jesús) o bien es cosa única del futuro? y ¿el Reino de Dios para Jesús sería material (es decir, tendría lugar aquí en la tierra), o bien puramente espiritual (en el Cielo), o bien una combinación de ambas, primero material y luego espiritual? Lo veremos el próximo día, además de tratar el Reino de Dios visto por las comunidades cristianas primitivas.

 

Un saludo,

Jon C.


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