El Proceso a Jesús

       Aunque la Navidad se acerca y es más habitual tratar ahora temas relacionados con el nacimiento de Jesús (como hicimos el año pasado), decidimos prescindir de este tópico y abordaremos hoy un tema complejo y hasta cierto punto, técnico: el proceso a Jesús, que forma parte del relato de la Pasión.

       Para desarrollarlo, tomaremos como punto de partida el arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní, ubicado en el monte de los Olivos, al este de Jerusalén. (Sin entrar en lo que sucedió allí, que dejaríamos para otro post, más adelante).

 

 

 

 

 

 

'Cristo ante el sumo sacerdote' (c.1617), obra del pintor barroco de origen flamenco Gerard van HONTHORST. A la luz de una vela, el sumo sacerdote (ya sea Anás o Caifás) levanta la mano con un gesto suave, aunque se percibe amenazante a la vez. El claroscuro de Caravaggio influye aquí como parte del contexto perturbador de la escena. Cristo aunque de pie, casi ausente, se deja llevar. Al fondo derecha, los soldados. (National Gallery, Londres).

         Dicho esto, empezaremos haciendo tres consideraciones de base:

 

       1.     El evangelio de Marcos – sobre el que escribieron después Mateo y Lucas –, fue escrito entre los años 70-75, en una época donde el judaísmo era muy mal visto por Roma, pues acababa de terminar la guerra judeorromana del 66-70/73. Los evangelistas tuvieron así que esforzarse en mostrar que los judeocristianos (los primeros ‘cristianos’), nacidos como una secta dentro del judaísmo, no eran los judíos belicosos que acababan de luchar contra Roma y, por tanto, que la religión judeocristiana podía convivir en paz dentro del Imperio Romano. Ejemplos de ello son que Jesús parecía no estar en contra de pagar el tributo al César, que la única persona que reconoció a Jesús como hijo de Dios en el primer evangelio fuera el mismo centurión romano que lo crucificó, o el sueño de la mujer de Pilato de que Jesús era un hombre “justo”. Todo ello debe inscribirse en este mismo contexto proromano de los evangelios, que no debería influenciarnos a la hora de estudiar su proceso.

 

      2.     En muchos casos, los evangelistas pretendieron otorgar tanto a la figura de Jesús como a su proceso más relevancia histórica de la que realmente tuvieron. Por ejemplo, según las fuentes escritas, Juan el Bautista fue mucho más conocido en su época que Jesús.

 

      3.     La mayoría de estudiosos (teólogos o no) aceptan la existencia de dos relatos distintos de la Pasión en los evangelios: en síntesis, el primero es el de Marcos (sobre el cual se ‘inspirarían’ Mateo y Lucas) y el segundo es el de Juan.

 

            A continuación, y para facilitar la comprensión de los hechos, expondremos la versión de Marcos, y sobre esta, las diferentes variaciones de los otros evangelistas, incluido Juan. (Eliminamos algunos puntos secundarios para no complicar más el asunto, como por ejemplo en qué momento se produjeron los ultrajes a Jesús, las negaciones de Pedro, la devolución de las 30 monedas o la muerte de Judas).

 

'Cristo en el huerto de los Olivos' (1889), obra del pintor posimpresionista francés del s.XIX Paul GAUGUIN. Poco valorado en su época, este maestro del color que pintó paisajes y bellas nativas en las colonias francesas, retrató aquí en primer término a un Jesús desolado, alejado de sus discípulos, oscurecidos al fondo. Al parecer, el mismo autor señaló que quiso autorretratarse como Jesús, tal vez como un mártir incomprendido de la pintura. Sin embargo, el pelo rojo no es suyo, sino de su amigo Vincent van Gogh, otro artista incomprendido en su época, con quien Gauguin acababa de convivir unas semanas que, desafortunadamente, terminaron de forma trágica, con la mutilación de la oreja del artista holandés. (Norton Gallery of Art, Palm Beach, Florida)

Sintetizando, pues, podemos dividir el proceso a Jesús en tres partes, según las localizaciones:

 

A.  Jesús es llevado desde Getsemaní a casa del sumo sacerdote: primer ‘juicio’ (Mc 14,43; Mt 26,57; Lc 22,51). Allí se concentrarán progresivamente durante la noche los miembros del Sanedrín. No se encuentran testigos válidos para condenarlo hasta que al final Jesús admite ser el mesías, el hijo del Bendito, y por esa supuesta “blasfemia” se le condena a muerte.

  • Mateo: añade que el gran sacerdote era Caifás.
  • Lucas: no contempla una sesión nocturna del Sanedrín.
  • Juan: Jesús es llevado a casa de Anás, suegro de Caifás. Anás lo interroga sin éxito y lo envía a Caifás, sin juicio. No existen acusaciones de blasfemia.

B.  Sesión matinal del Sanedrín en un lugar no especificado: segundo ‘juicio’ y entrega de Jesús a Pilato (Mc 15,1; Mt 27,1; Lc 22,66).

  • Lucas: Jesús es acusado al admitir ser el Hijo de Dios. En los Hechos de los apóstoles (obra que se cree también de Lucas) hay alusiones a una reunión del Sanedrín y a “testigos falsos” contra Jesús (Hch 6,12-13).
  • Juan: Jesús pasa la noche en casa de Caifás y por la mañana es llevado ante Pilato. No hay sesión matinal del Sanedrín.

C.  Sesión entrada la mañana en la residencia de Pilato: tercer ‘juicio’ de Jesús, esta vez ante Pilato, quien lo interroga y lo condena, ‘forzado’ por el pueblo (Mc 15,15; Mt 27,26; Lc 23,23-24; Jn 19,16). Acusado de sedición, el veredicto es definitivo, crucifixión, que se ejecuta de inmediato.

  • Lucas: Antes de la condena, Pilato envía el preso a ver a Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, porque Jesús es galileo. Este lo interroga sin éxito y lo devuelve al magistrado romano.
  • Juan: el juicio se alarga considerablemente.

Visto esto, el proceso a Jesús descrito por los evangelistas proporciona TRES POSIBILIDADES:

 

     o   POSIBILIDAD 1 (siguiendo a Marcos y a Mateo): existieron tres ‘juicios’, uno por la noche y dos por la mañana. Los dos primeros son judíos y el último es romano.

 

   o  POSIBILIDAD 2 (siguiendo a Lucas): existieron dos juicios, uno judío y otro romano. Los dos por la mañana.

       o   POSIBILIDAD 3 (siguiendo a Juan): existe un interrogatorio nocturno por Anás (no un juicio) y una vista romana matinal (tampoco un juicio) ante el prefecto romano Poncio Pilato.

 

          ¿Qué opción aceptar?

 

Como señaló el erudito judío Geza Vermes, “la disposición temporal de los acontecimientos en los evangelios sinópticos resulta casi imposible.” Es decir, no se puede producir, en una noche y una mañana, una detención [más un altercado en Getsemaní], dos juicios judíos (reuniendo a algunos miembros del Sanedrín a prisa y de noche en el primero), un juicio romano -interrumpido incluso por la entrega del reo a Herodes para su interrogatorio-, y la continuación del juicio romano, esta vez ante la muchedumbre congregada. Si todo esto hubiese sucedido así, habría sido necesaria una mayor preparación de tiempo y logística y es altamente improbable que todo ello pudiese ser ejecutado en poco menos de una noche y una mañana. Y, además, en vísperas de la Pascua judía. A priori, pues, es más fiable la POSIBILIDAD 3 (la versión joánica: es decir, no hubo juicio nocturno por el Sanedrín, ni testigos, ni acusaciones de blasfemia, y el proceso romano fue solo una vista rápida). En esta opción están de acuerdo la mayoría de estudiosos -especialmente los no creyentes- y veremos el porqué. La desarrollaremos a continuación, aunque limitándonos por cuestiones de espacio, y lo haremos así a través de cinco sencillas preguntas:

  • ¿Quién arrestó a Jesús?
  • ¿Por qué Jesús fue arrestado?
  • ¿Dónde fue llevado Jesús cuando fue arrestado?
  • ¿Jesús fue ‘juzgado’ por los líderes del pueblo judío en el Sanedrín?
  • ¿Hubo entonces un ‘juicio’ romano?

'La traición de Judas' (1304-06), obra de uno de los artistas pioneros del Renacimiento: GIOTTO di Bondone. En el centro de la imagen, Cristo recibe el beso y abrazo de Judas, ante la presencia de numerosos soldados, y el intento de lucha de dos de uno de sus discípulos - a la izquierda, con aureóla en la cabeza -, posiblemente Pedro, quien corta la oreja del criado del sumo sacerdote, Malco. (Capilla Scrovegni, Padua, Italia)

 

      1.     ¿Quién arrestó a Jesús?

 

        Estando en el huerto de Getsemaní Jesús fue arrestado por un destacamento de la policía del Sanedrín, asistido posiblemente por la guardia levítica del Templo – estos últimos presentes allí como afectados por el incidente que Jesús había protagonizado en el recinto externo del templo, el atrio o patio de los gentiles, y que conocemos como 'la purificación del templo' –. Ambos grupos actuaban con conocimiento y siguiendo órdenes probablemente del sumo sacerdote José Caifás. Es plausible, además, que la policía del templo pudiera colaborar en la identificación visual de Jesús y su grupo. Malco, el sirviente personal del sumo sacerdote (Jn 18,10), pudo actuar de enlace con la policía y estuvo también presente en el arresto.

 

    -      El evangelio de Juan añadía que Jesús fue arrestado por “una cohorte y servidores de los sumos sacerdotes y fariseos” (Jn 18,3 frag.), y el término ‘cohorte’ es estrictamente es romano. Sin embargo, y aunque hay autores que sostienen que los romanos participaron en la captura de Jesús (ya fuera de forma absoluta o bien colaborando con la policía levítica del templo y/o del Sanedrín), ello encuentra no pocas dificultades:

  • Una cohorte romana estaba constituida por unos 500-600 soldados, sin embargo este era prácticamente el número total de todos los soldados romanos que había en Jerusalén, lo que hace, por lo menos en cuanto al número, inviable la versión de Juan.
  • Por otro lado, el NT, como también suele hacer Flavio Josefo, (ambos escriben en el s.I), tiende a generalizar términos de la cultura griega a la judía en aspectos militares: así, el NT llama espada (máchaira) a toda arma, bandido (léstés) al sedicioso, cohorte (speîra) a la tropa del templo y tribuno (chilíarchos) al jefe de la cohorte. Y es normal, porque ambos (el NT y Josefo) escriben en griego. Igualmente, el evangelista Marcos explica que fueron chiliarchoi a la fiesta de aniversario de Herodes Antipas, celebrada al parecer en Galilea y, dado que no había legionarios romanos en Galilea, es más plausible que fueran también sus propios oficiales.
  • Por otro lado, atribuir a los romanos la decisión y la captura de Jesús de forma exclusiva tampoco parece aceptable. El mismo Juan – quien lo defiende – señalaba que los altos sacerdotes judíos buscaban prender a Jesús (Jn 11,57), que tenían miedo de que los romanos les quitaran su autoridad porque Jesús podía soliviantar al pueblo (Jn 11,48), y por eso el mismo Caifás había decidido sacrificar a un solo hombre, Jesús, para evitar sufrimientos a todo el pueblo (nación) judío. Además, si Jesús fue capturado por tropas romanas, parecería más razonable que hubiera sido llevado directamente al calabozo romano o ante algún oficial romano, no ante los judíos.
  • La afirmación de que “Judas tomó una cohorte y servidores de los sumos sacerdotes y fariseos” para prender a Jesús (Jn 18,3), es un añadido posterior: si ya resultaría difícil aceptar que Judas liderara a los sirvientes de los sumos sacerdotes, podemos afirmar que sería inconcebible históricamente que un discípulo de Jesús dirigiese una cohorte romana como podría sugerir Juan. Aunque la traición de Judas suele aceptarse como un hecho auténtico por la mayoría de autores – pues ponía en dificultades a la Iglesia primitiva y al mismo Jesús (cumple el criterio de dificultad), ya que Jesús mismo había seleccionado a Judas Iscariote y, además, había dicho a ‘los Doce’ [lo que incluía a Judas], que se “sentarían en doce tronos para gobernar como jueces a las doce tribus de Israel” (Mt 19,28). 1,26) –, narraciones como esta, así como el beso de Judas o las célebres 30 monedas de plata (que se corresponden sospechosamente con el relato del profeta Zacarías: Zac 11,12-13), se consideran dramatizaciones de los evangelistas y no describen hechos reales. Tampoco lo es que Judas fuera indispensable como testigo para la identificación de Jesús, un personaje público esos días en Jerusalén.
  • La presencia de fariseos en el arresto de Jesús no suele aceptarse. Jesús aportó una visión de la ley judía más abierta en muchos casos (aunque no en todos), y sus discusiones con los fariseos (quienes a veces le invitan a comer o le previenen de que Herodes lo busca) se enmarcan dentro de los debates sobre la ley que eran -y todavía son- habituales entre el pueblo judío cultivado. No podemos ahora extendernos en este punto, pero prometemos otro post, más adelante, para aclararlo.

Continuaremos la semana que viene.

Un fuerte saludo,

Jon C.


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